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La defensa que realizó el presidente Carlos Alvarado de la interpretación que hace el Ministerio de Hacienda de la regla fiscal fue “una burda mentira” y “populista”.

El mandatario dijo este jueves a los medios de prensa que aplicar la regla sobre el presupuesto ejecutado, tal y como indica la Contraloría General de la República y la mayoría de los diputados, sería un “suicidio” a los servicios de los costarricenses e implicaría el cierre de entre cinco y seis ministerios.

“Es un suicidio, no al Gobierno, no fiscal, es un suicidio a los servicios que recibe la gente, esa es la discusión, esa discusión tiene que llevar un grado de sensatez”, dijo Alvarado con evidente molestia.

La intención de Hacienda y el Ejecutivo es que ese cálculo se haga a partir de los recursos presupuestados, una tesis que solo el Gobierno defiende y que deriva en una diferencia de ₡433.000 millones entre una y otra propuesta.

“La regla establece un límite al crecimiento del gasto, no lo recorta, dice que va a crecer pero menos. Pretender que porque el crecimiento del gasto va a ser menor hay que cerrar ministerios es una burda mentira, es un intento de manipulación de la opinión pública que no le luce al presidente de la República”, aseguró el economista Eli Feinzaig.

“Si el Gobierno de verdad está matriculado con alcanzar un equilibrio fiscal, debería estar defendiendo la regla fiscal que él mismo impulsó con esa reforma fiscal”, añadió.

Daniel Suchar, por su parte, señaló al Presidente por utilizar información que no es correcta y que induce al error.

“El Presidente está mandando un mensaje difuso y gris hacia lo que deberían ser las finanzas públicas de Costa Rica.

“Incurre en populismo, no sé si se le salió de las manos esto, pero la mayoría de cámaras, de la Asamblea, analistas, todos estamos diciendo que es incorrecto lo que está sucediendo. No puede ser que todos nos estemos equivocando y ellos estén en lo correcto”, dijo.

¿Culpables?

En su atención a los medios Carlos Alvarado también culpó a las administraciones anteriores por el crecimiento sostenido del gasto y cuestionó con ahínco que no era justo que se señalara a su administración de “gastona” cuando ha hecho todo lo posible por recortarlo.

“Durante los últimos 20 años quienes propugnaron cierre de instituciones las duplicaron, de 150 a más de 300, quienes propugnaron la reducción del Estado duplicaron la planilla pública y ampliaron los pluses, ¡Eso hicieron los últimos 20 años! ¡¿y ahora yo soy el gastón?!”, afirmó.

Los economistas consultados reconocieron que efectivamente la actual administración ha hecho esfuerzos por luchar contra el déficit fiscal, pero cuando le tocó apretarse la faja ha quedado debiendo.

“Es cierto que el problema del déficit fiscal es un problema heredado, que los principales incrementos del gasto se dieron en los gobiernos de Óscar Arias, Laura Chinchilla y Luis Guillermo Solís, pero estamos en el 2020 y hoy tenemos que resolver esos problemas, nada ganamos con que este gobierno no sea el principal responsable, a él le toca resolver los problemas, sino yo le preguntaría al Presidente para qué se postuló.

“El manejo fiscal, sobre todo el del gasto, mostró un deterioro muy marcado en el último trimestre del año, como que ya en el momento que sintieron que había dinero porque les estaba llegando lo recaudado por el IVA, por renta y los eurobonos, se sintieron en libertad de aflojar las llaves del gasto”, dijo Feinzaig.

“No se justifica que el Presidente salga con el argumento de que el problema actual se debe que otros gobiernos no hicieron los suficiente, porque él ha impulsado una reforma que busca una contención del gasto y un aumento de los ingresos, el problema es que las instituciones, sus instituciones, no han hecho lo suficiente para recortar el gasto”, aseveró a su vez Carlos Palma.

“La administración actual ha tratado de ser austera, eso hay que reconocerlo, pero en la contención del gasto no han hecho nada, ese es el problema, han fallado en apretarse la faja y eso se ha visto todo este año”, finalizó Suchar.